Dos antologíasde poetasnorteamericanas
UN NARCISISMO BÁSICO
Presentamos aquí una selección de poemas de autoras norteamericanas traducidos –torsionados: pasados por la propia voz, la propia historia– por dos poetas argentinas. Originalmente publicados en dos antologías en los años ochenta y noventa, siguen teniendo una vigencia desestabilizadora: la necesidad de reeditar se torna un imperativo, un acto de generosidad con los nuevos lectores. María Negroni y Diana Bellessi realizan un recorte disímil (apenas coinciden en una poeta), enfocándose cada una en un campo del lenguaje que podemos leer como manifiesto de su propia visión de la poesía. Más allá de la arbitrariedad de toda antología, ambas señalan que se trata de la construcción de un linaje. Y es ahí donde nos interesa asentar un territorio: en la reunión de estas genealogías, un modo coral de traerlas al presente, cuestionarlas, celebrarlas.
Cada libro de traducciones, una vez escrito, tiene su historia casual y anecdótica, pero también un pulso que lo hace: perdurar vivo en el tiempo a través del vínculo con los lectores; o caducar en el fondo de una biblioteca. Tenemos la certeza de la vitalidad de estos dos libros; vamos ahora a reconstruir algunos aspectos concretos, materiales, del devenir de estos poemas. Los editores de Salta el Pez (Rosario Salinas, Alan Talevi y Marina Baudracco) reconstruyen la deriva de Contéstame, baila mi danza: “La antología fue publicada por primera vez en 1984, por el mítico sello editorial de Víctor Redondo, Ediciones Último Reino (1979-2010). Y luego nunca más, hasta mediados de los 90, no en nuestro país sino en Venezuela. En 1999 hubo un amague de reedición por otra editorial que ya no existe: aunque la presentación fue anunciada, nunca se llegó a imprimir. En su primera edición incluía a seis poetas norteamericanas con las que había entrado en contacto en sus viajes por Estados Unidos en plena ebullición antibélica y mientras la segunda ola feminista estaba, allá, en su apogeo. En la segunda edición se agregaron siete poetas más de lo que Diana llama su comarca de la traducción.”
Las versiones de M. Negroni, que fueron publicadas en noviembre del 2020 por Editorial Bajo la Luna, son el resultado de un procedimiento de cajas chinas. Un libro que se despliega y transforma en otro y otro y otro. Valentina Rebasa, editora del sello, repasa el origen de Una especie de fe: “El primer libro que publicamos, en 1993, fue Ciudad Gótica, un libro que reunía su experiencia en la Nueva York de fines de los ochenta y primeros noventa. Ese libro estaba dividido en dos partes: la primera, Melpómene en Manhattan, era un recorrido por el teatro, la música, el arte y la poesía neoyorkina; y la segunda, La pasión del exilio, era un conjunto de semblanzas –arte mínimo de la biografía y la crítica– de poetas mujeres que María había estudiado con rigor y deleite. Diez años después, decidimos hacer una nueva edición, pero en aquel momento, además, agregamos un segundo libro, cuyo título fue La pasión del exilio, que presentaba una antología de estas poetas norteamericanas, enfocada en los poemas a los que hacía referencia en las semblanzas. Otros quince años después, es decir ahora, nos pareció necesario reunir los dos títulos en uno solo: Una especie de fe.”
En un fragmento del prólogo de Ciudad Gótica, que luego replica en La pasión del exilio, M.Negroni escribe: “Mis disquisiciones son autorretratos. En cada una de las poetas elegidas, creí ver dilemas compartidos, insubordinaciones y miedos conocidos y, a partir de ese postulado, insuficiente y seguramente erróneo, no vacilé en proponer teorías y explicaciones que acaso yo sola necesite. Rescato, sin embargo, esos textos por lo que tienen de celebración: en ellos elijo una genealogía”. De un modo similar, D. Bellessi habla de las identificaciones variadas de la tarea de la traducción, al tiempo que se trata de un homenaje, una deuda de amor.
En el prólogo a Una especie de fe, Negroni desarrolla sus dudas y convicciones con respecto a la marginalidad de la escritura de las mujeres. En relación a las certezas, afirma que “sólo la fuerza del movimiento social de las mujeres permite la difusión de la contienda literaria; la de medir con fervor la oposición a aquellos parámetros que ¡desde Platón! postulan la trascendencia de lo profundo en desmedro de lo superficial, equiparando por supuesto lo femenino a esto último; la de desconfiar de toda estética que descarte la fiesta de la diferencia y lo múltiple, sabiendo que allí donde se impone un “deber ser” se oculta mal un desprecio por lo que las mujeres han producido.” Y siguiendo el argumento, podemos agregar, a modo de cierre, las palabras de Bellessi: “Nuestro reciente acceso a la condición de persona, rememoración que aquí puede parecer obvia, pero que considero aún poco discutida e instrumentada en la reflexión local, lleva a las escritoras de las últimas décadas a preguntarse constantemente sobre la construcción de su propia subjetividad como mujeres, abandonando más y más los patrones binarios, y a observar que carecemos de una suficiente galería de espejos donde reflejarnos, o donde puedan reflejarse ciertas peculiaridades de nuestra mirada al mundo para posibilitar la construcción de un, llamémoslo así, narcisismo básico que nos permita reconocernos, decir yo, esta mujer que escribo.”
Contéstame, baila mi danza (Salta el pez, 2019): Muriel Rukeyser, Denise Levertov, June Jordan, Ursula K. Le Guin, Judy Grahn, Olga Broumas, Adrienne Rich, May Sarton, Diane Di Prima, Mary Oliver, Lucille Clifton.
Una especie de fe (Bajo la Luna, 2020): Marianne Moore, Elizabeth Bishop, Anne Sexton, H. D., Sylvia Plath, Adrienne Rich, Louise Glück, Lorine Niedecker, Rosmarie Waldrop y Susan Howe.

Portada de UNA ESPECIE DE FE @MaríaNegroni, Bajo La Luna, Buenos Aires, 2020
UNA ESPECIE DE FE
Versiones deMaría Negroni
MARIANNE MOORE
¿QUÉ SON AÑOS?
(de What Are Years, 1941)
¿Qué es nuestra inocencia,
qué nuestra culpa? Todos estamos
desnudos, nadie a salvo. ¿Y de dónde viene
el coraje: la pregunta sin responder,
la duda persistente —
que llama muda, oye sorda— eso que
en la desdicha, incluso en la muerte
alienta a otros
y en su derrota empuja
al alma a ser fuerte? Lejos
ve y es feliz aquél que
acepta la mortalidad
y en su prisión se alza
por encima de sí
como el mar en un abismo, y lucha por ser
libre sin lograrlo,
en el acto de rendirse
encuentra su permanencia.
Así, aquél que siente intensamente,
se comporta como debe. El mismo pájaro,
que crece al cantar, acoraza
su forma vertical. A pesar del cautiverio,
su canto poderoso
dice: la satisfacción es poca
cosa, qué pura es la dicha.
Esto es ser mortal.
Esto ser eterno.
WHAT ARE YEARS?
What is our innocence,
what is our guilt? All are
naked, none is safe. And whence
is courage: the unanswered question,
the resolute doubt –
dumbly calling, deafly listening – that
is misfortune, even death,
encourages others
and in its defeat, stirs
the soul to be strong? He
sees deep and is glad, who
accedes to mortality
and in his imprisonment rises
upon himself as
the sea in a chasm, struggling to be
free and unable to be,
in its surrendering
finds its continuing.
So he who strongly feels,
behaves. The very bird,
grown taller as he sings, steels
his form straight up. Though he is captive,
his mighty singing
says, satisfaction is a lowly
thing, how pure a thing is joy.
This is mortality,
this is eternity.
ELIZABETH BISHOP
HOMBRE-POLILLA
(de North & South, A Cold Spring, 1946)
Aquí, arriba,
las grietas de los edificios se llenan de luz de luna maltrecha.
Toda la sombra del Hombre no alcanza el tamaño de su sombrero.
Descansa a sus pies como un base para muñecas,
y él parece un alfiler invertido, la punta imantada hacia la luna.
No ve la luna; observa sólo sus vastas propiedades,
siente la extraña luz sobre sus manos, ni fría ni cálida,
de una temperatura que ningún termómetro podría medir.
Pero cuando el Hombre-Polilla
baja de visita, en forma ocasional, al pavimento,
ve la luna de otro modo. Emerge
de una alcantarilla al borde de una vereda
y empieza a escalar nervioso el frente de los edificios.
Piensa que la luna es un huequito en la cima del cielo,
y que el cielo, por eso mismo, no es tan protector como se cree.
Tiembla, pero necesita saber hasta dónde es capaz de trepar.
Arriba de las fachadas,
con su sombra a cuestas como un trapo de fotógrafo en la espalda,
sube temeroso, pensando que esta vez logrará
empujar su cabecita a través de ese limpio hueco redondo,
forzado a atravesarlo, como desde un tubo, en negros rollos sobre la luz.
(Quien lo mira desde abajo, carece de tales ilusiones).
Pero aquello que el Hombre-Polilla teme, debe afrontarlo por más que
fracase, por supuesto, y vuelva a caer asustado, aunque bastante indemne.
Regresa luego
a los pálidos refugios de cemento que considera su hogar. Revolotea,
se aturde, y no logra abordar con suficiente rapidez
los trenes silenciosos. Las puertas se cierran con violencia.
El Hombre-Polilla siempre se sienta al revés
y el tren parte de inmediato a una velocidad total, terrible,
sin cambios de carril ni graduación alguna.
No puede calcular a qué velocidad viaja hacia atrás.
Cada noche debe
cruzar túneles artificiales y soñar sueños recurrentes.
Así como los neumáticos ruedan bajo el tren, éstos subsisten en
su mente vertiginosa. No se atreve a mirar por la ventanilla
el riel electrificado, la intacta bocanada de veneno,
que corre ahí a su lado. Ve en esto una enfermedad
para la que tuviera una tendencia hereditaria. Tiene que poner
las manos en los bolsillos como otros necesitan bufandas.
Si lo atrapas,
busca su ojo con la linterna. Es una pupila toda oscura,
una noche entera en sí misma, cuyo horizonte orlado se tensa
cuando clava la vista atrás y cierra el ojo. Luego, de los párpados
una lágrima, su única posesión, como del aguijón de la abeja, resbala.
A hurtadillas, la pone en su palma y, si no prestas atención,
se la tragará. Si vigilas, en cambio, ha de entregártela,
fresca como manantial y lo bastante pura para beber.
THE MAN-MOTH*
Here, above,
cracks in the buildings are filled with battered moonlight.
The whole shadow of Man is only as big as his hat.
It lies at his feet like a circle for a doll to stand on,
and he makes an inverted pin, the point magnetized to the moon.
He does not see the moon; he observes only her vast properties,
feeling the queer light on his hands, neither warm nor cold,
of a temperature impossible to record on thermometers.
But when the Man-Moth
pays his rare, although occasional, visits to the surface,
the moon looks rather different to him. He emerges
from an opening under the edge of one of the sidewalks
and nervously begins to scale the faces of the buildings.
He thinks the moon is a small hole at the top of the sky,
proving the sky quite useless for protection.
He trembles, but must investigate as high as he can climb.
Up the façades,
his shadow dragging like a photographer’s cloth behind him,
he climbs fearfully, thinking that this time he will manage
to push his small head through that round clean opening
and be forced through, as from a tube, in black scrolls on the light.
(Man, standing below him, has no such illusions.)
But what the Man-Moth fears most he must do, although
he fails, of course, and falls back scared but quite unhurt.
Then he returns
to the pale subways of cement he calls his home. He flits,
he flutters, and cannot get aboard the silent trains
fast enough to suit him. The doors close swiftly.
The Man-Moth always seat himself facing the wrong way
and the train starts at once at its full, terrible speed,
without a shift in gears of a gradation of any sort.
He cannot tell the rate at which he travels backwards.
Each night he must
be carried through artificial tunnels and dream recurrent dreams.
Just as the ties recur beneath his train, these underlie
his rushing brain. He does not dare look out the window,
for the third rail, the unbroken draught of poison,
runs there beside him. He regards it as a disease
he has inherited the susceptibility to. He has to keep
his hands in his pockets, as others must wear mufflers.
If you catch him,
hold up a flashlight to his eye. It’s all dark pupil,
as an entire night itself, whose haired horizon tightens
as he stares back, and closes up the eye. Then from the lids
one tear, his only possession, like the bee’s sting, slips.
Slyly he palms it, and if you’re not paying attention
he’ll swallow it. However, if you watch, he’ll hand it over,
cool as from underground springs and pure enough to drink.
* La palabra “man-moth” no existe en inglés. Bishop la encontró en un periódico como un error de imprenta, en lugar de «mammoth» que significa tanto «especie extinta de animal» como «extremadamente grande» (algo así como mamut o mastodonte). Literalmente, “man-moth” es hombre-polilla.
H.D DOOLITTLE
(de Trilogy, The Flowering of the Rod Section, 1944-1946)
Satisfechos, insatisfechos,
saciados o entumecidos por el hambre,
ésta es la eterna urgencia,
ésta la desesperación, el deseo de equilibrar
la mutación eterna;
comprendes ese llamado insistente,
esta exigencia de un momento dado,
la voluntad del goce, la decisión de vivir,
no tan sólo la intención de perdurar,
la voluntad del vuelo, la voluntad del logro,
la voluntad de descansar después de un largo vuelo;
pero ¿quién conoce la atroz urgencia
de esos pájaros — reales o tal vez ahora
míticos —que buscan descanso sin hallarlo
hasta que caen del punto más alto de la espiral
o del más íntimo centro de un círculo cada vez más
ceñido?
pues ellos recuerdan, recuerdan, al mecerse y
revolotear
lo que antes era — recuerdan, recuerdan—
ellos no se desviarán — conocieron la bienaventuranza—
el fruto que satisface — ya regresaron—
y ¿si las islas se pierden? ¿si las aguas
cubren las Hespérides? ellos preferirían recordar—
recordar los manzanos dorados;
Oh, no los compadezcas, mientras los ves caer uno por
uno,
pues caen exhaustos, anestesiados, ciegos,
pero en un cierto éxtasis,
pues de ellos es el hambre
del Paraíso.
Satisfied, unsatisfied,
satiated or numb with hunger,
this is the eternal urge,
this is the despair, the desire to equilibrate,
the eternal variant;
you understand that insistent calling,
that demand of a given moment,
the will to enjoy, the will to live,
not merely the will to endure,
the will to flight, the will to achievement,
the will to rest after long flight;
but who knows the desperate urge
of those others – actual or perhaps now
mythical birds – who seek but find no rest
till they drop from the highest point of the spiral
or fall from the innermost centre of the ever-narrowing
circle?
for they remember, they remember, as they sway and
hover,
what once was – they remember, they remember –
they will not swerve – they have known bliss,
the fruit that satisfies – they have come back –
what if the islands are lost? what if the waters
cover the Hesperides? they would rather remember –
remember the golden apple-trees;
O, do not pity them, as you watch them drop one by
one,
for they fall exhausted, numb, blind
but in certain ecstasy,
for theirs is the hunger
for Paradise.
SYLVIA PLATH
MUJER SIN HIJOS
(de Collected Poems, 1981)
El útero
Pulsa su membrana, la luna
Se desprende del árbol sin tener adónde ir.
Mi paisaje es una mano sin líneas.
Caminos anudados en los cuales
Yo misma soy el nudo,
Yo misma la rosa que alcanzas–
Este cuerpo,
Este marfil
Divino como alarido de niño.
Como la araña, urdo espejos,
Fiel a mi imagen,
Profiriendo sólo sangre–
¡Prueba su rojo oscuro!
Y mi bosque
Mi funeral,
Y esta colina y este
Resplandecer con bocas de cadáveres.
CHILDLESS WOMAN
The womb
Rattles its pod, the moon
Discharges itself from the tree with nowhere to go.
My landscape is a hand with no lines,
The roads bunched to a knot,
The knot myself,
Myself the rose you achieve–
This body,
This ivory
Godly as a child’s shriek.
Spiderly, I spin mirrors,
Loyal to my image,
Uttering nothing but blood–
Taste its dark red!
And my forest
My funeral,
And this hill and this
Gleaming with the mouths of corpses.
ANNE SEXTON
QUERER MORIR
(de Live or Die, 1966)
Ya que preguntas, casi nunca puedo recordar.
Avanzo vestida, sin marcas de ese viaje.
Luego la lujuria sin nombre retorna.
Ni siquiera entonces tengo algo contra la vida.
Conozco bien las hojas de hierba que mencionas,
los muebles que pusiste bajo el sol.
Pero los suicidas hablan un idioma especial.
Como carpinteros, quieren saber con qué herramientas.
No preguntan para qué construir.
Dos veces me expresé con esa sencillez,
poseí al enemigo, devoré al enemigo,
adopté su oficio, su magia.
Así, pesada y alerta,
más tibia que el agua o el aceite
descansé babeando por la boca.
No preví que punzarían mi cuerpo.
Hasta la córnea y la orina sobrante se llevaron.
Los suicidas traicionan al cuerpo de antemano.
Muertos sin haber nacido, no siempre mueren,
encandilados no pueden olvidar una droga tan dulce
que incluso los niños aprobarían sonriendo.
¡Empujar toda esa vida con la lengua—
eso, por sí solo, se vuelve una pasión.
La muerte es un hueso triste; magullado se diría,
y aun así ella me espera, año tras año,
para deshacer con ternura una vieja herida,
para librar mi aliento de su horrenda prisión.
Meciéndose ahí, los suicidas se juntan a veces
Maldicen a la fruta, esa luna llena,
abandonan el pan que confundieron con un beso,
dejando el libro abierto al azar,
algo sin decir, el tubo descolgado,
y una infección en lo que fue, acaso, el amor.
WANTING TO DIE
Since you ask, most days I cannot remember.
I walk in my clothing, unmarked by that voyage.
Then the almost unnameable lust returns.
Even then I have nothing against life.
I know well the grass blades you mention,
the furniture you have placed under the sun.
But suicides have a special language.
Like carpenters they want to know which tools.
They never ask why build.
Twice I have so simply declared myself,
have possessed the enemy, eaten the enemy,
have taken on his craft, his magic.
In this way, heavy and thoughtful,
warmer than oil or water,
I have rested, drooling at the mouth-hole.
I did not think of my body at needle point.
Even the cornea and the leftover urine were gone.
Suicides have already betrayed the body.
Still-born, they don’t always die,
but dazzled, they can’t forget a drug so sweet
that even children would look on and smile.
To thrust all that life under your tongue! –
that, all by itself, becomes a passion.
Death’s a sad bone; bruised, you’d say,
and yet she waits for me, year after year,
to so delicately undo an old wound,
to empty my breath from its bad prison.
Balanced there, suicides sometimes meet,
raging at the fruit, a pumped-up moon,
leaving the bread they mistook for a kiss,
leaving the page of the book carelessly open,
something unsaid, the phone off the hook
and the love, whatever it was, an infection.
ADRIANNE RICH
TRADUCCIONES
(de Diving into the Wreck, 1972)
Me muestras los poemas de otra mujer
de mi edad, o más joven
traducidos de tu idioma al mío
Ciertas palabras recurren: enemigo, horno, dolor
suficientes para entender
que esa mujer vive en mi tiempo
obsesionada
con el Amor, nuestro tema:
lo hemos adherido como hiedra a nuestros muros
horneado como pan en nuestros hornos
llevado como tobilleras de plomo
observado con binoculares como si
fuera un helicóptero
que viene a saciarnos el hambre
o el satélite
de un poder hostil
Empiezo a ver que esa mujer
hace cosas: revuelve el arroz
plancha una camisa
transcribe un manuscrito hasta el alba
trata de hacer una llamada
desde una cabina telefónica
El teléfono suena con insistencia
en la habitación de un hombre
ella oye que él le dice a alguien
No importa. Se cansará.
Oye que él está narrando su historia a su hermana
que se transforma en su enemiga
y cuando llegue el momento
alumbrará su propio sendero hacia el dolor
ignorando que esta forma de desconsuelo
es compartido, innecesario
y político
TRANSLATIONS
You show me the poems of some woman
my age, or younger
translated from your language
Certain words occur: enemy, oven, sorrow
enough to let me know
she’s a woman of my time
obsessed
with Love, our subject:
we’ve trained it like ivy to our walls
baked it like bread in our ovens
worn it like lead on our ankles
watched it through binoculars as if
it were a helicopter
bringing food to our famine
or the satellite
of a hostile power
I begin to see that woman
doing things: stirring rice
ironing a skirt
typing a manuscript till dawn
trying to make a call
from a phonebooth
The phone rings unanswered
in a man’s bedroom
she hears him telling someone else
Never mind. She’ll get tired.
hears him telling her story to her sister
who becomes her enemy
and will in her own time
light her own way to sorrow
ignorant of the fact this of grief
is shared, unnecessary
and political
LOUISE GLÜCK
CREPÚSCULO DE SEPTIEMBRE
(de El iris salvaje, 1992)
Yo los convoqué,
puedo prescindir de ustedes—
Me han cansado, caos
del mundo viviente—
Sólo puedo extenderme
cierto tiempo hacia una cosa viva.
Los convoqué a la existencia
abriendo mi boca, levantando
el dedo meñique, trémulos
azules del áster
silvestre, capullo
del lirio, inmenso,
lleno de venas doradas—
ustedes van y vienen; al final
se me olvidan sus nombres.
Ustedes van y vienen, todos
con algún defecto,
de algún modo frágiles, no valen
más que una vida, no más que eso.
Yo los convoqué;
puedo borrarlos
como si fueran un boceto a descartar,
un ejercicio
pues yo mismo los urdí, visión
del duelo más hondo.
SEPTEMBER TWILIGHT
I gathered you together,
I can dispense with you –
I’m tired of you, chaos
of the living world –
I can only extend myself
for so long to a living thing.
I summoned you into existence
by opening my mouth, by lifting
my little finger, shimmering
blues of the wild
aster, blossom
of the lily, immense,
gold-veined –
you come and go; eventually
I forget your names.
You come and go, every one of you
flawed in some way,
in some way compromised; you are worth
one life, no more than that.
I gathered you together
I can erase you
as though you were a draft to be thrown away,
an exercise
because I’ve finished you, vision
of deepest mourning.
LORINE NIEDECKER
(de The Granite Pail, 1985)
Vivió— veranos de niñez
con pies descalzos
años de pobreza luego
y calor
junto al río — de la inundación
recibió su madera, perro,
mujer, la perdió, hija—
prólogo
a plantar árboles. Enterró carpa
bajo el rosal
donde todavía hierba
el carril de marcha va.
A los banqueros de las tierras altas
les abrió su bodega.
Quiso que su única hija
trabajara en el banco
pero le dio una herramienta
como sostén—
un matorral de lenguaje,
un pantano a cuenta.
He lived – childhood summers
thru bare feet
then years of money’s lack
and heat
beside the river – out of flood
came his wood, dog,
woman, lost her, daughter –
prologue
to planting trees. He buried carp
beneath the rose
where grass-still
the march rail goes.
To bankers on high land
he opened his wine tank.
He wished his only daughter
to work in the bank
but he’d given her a source
to sustain her –
a weedy speech,
a marshy retainer.
ROSMARIE WALDROP
(de The Reproduction of Profiles, 1987)
A fin de comprender la naturaleza del lenguaje empezaste a pintar, pensando que la lógica del referente quedaría expuesta apenas resolvieras la oposición entre punto, línea y color. De unas palabras que resbalaban por las escalas del sentido, me distrajo el humo que se filtraba en mi aliento. Esperé la llama, el pasaje del ojo al mundo. Al amanecer te metiste en la cama, exhausto, alertándome contra el riesgo de sacar conclusiones de un lienzo ciego. Yo aventuré que una línea podía representar una torre que llegara al cielo o, también, la lluvia en el acto de caer. Respondiste que el mundo estaba acaparando demasiado espacio ya.
In order to understand the nature of language you began to paint, thinking that the logic of reference would become evident once you could settle the quarrels of point, line and color. I was distracted from sliding words along the scales of significance by smoke on my margin of breath. I waited for the flame, the passage from eye to world. At dawn, you crawled into bed, exhausted, warning me against drawing inferences across blind canvas. I ventured that a line might represent a tower that would reach the sky, or, on the other hand, rain falling. You replied that the world was already taking up too much space.
SUSAN HOWE
(de Pitagorean Silence, 1982)
edad de la tierra y nosotros hablando
una frase o personaje
de pronto
sale a buscar la verdad fracasa
cae
en un chorro de tinta La secuencia
se pierde
tiene que seguir
agitando fábulas y rostros Guerra
acciones de guerra
maniobrando entre puntos
entre
dos puntos cualquiera es decir
lo que queremos (lo que está en juego)
coordenadas y entonces
se abre una nube pasan minutos
es decir
cuál
visión posibles imágenes bajo la alfombra
sinopsis
plateadas y grises
fraudes engendrados por segundo
(son azules) o más negros
bandadas de palabras en vuelo tensas
como una orden
arrojada a los cuervos
age of earth and us all chattering
a sentence or character
suddenly
steps out to seek for truth fails
falls
into a stream of ink Sequence
trails off
must go on
waving fables and faces War
doings of the war
manoeuvering between points
between
any two points which is
what we want (issues at stake)
bearings and so
holes in a cloud are minutes passing
which is
which
view odds of images swept rag-tag
silver and grey
epitomes
seconds forgeries engender
(are blue) or blacker
flocks of words flying together tense
as an order
cast off to crows

Portada de LA PASIÓN DEL EXILIO @MaríaNegroni, Bajo La Luna, Buenos Aires, 2003

Portada de CONTÉSTAME, BAILA MI DANZA, Salta El Pez ediciones, Buenos Aires, 2019
CONTÉSTAME, BAILA MI DANZA
VERSIONES DEDIANA BELLESI
MURIEL RUKEYSER
ANÉMONA
Mis ojos se cierran, se abren mis ojos.
Miras en mí con tu mirada alerta.
Mi boca se cierra, se abre mi boca.
Esperas con tus rojas promesas.
Mi sexo se cierra, se abre mi sexo.
Cantas y ofreces la entrada.
Mi vida se cierra, se abre mi vida.
Estás aquí.
ANEMONE
You are looking into me with your waking look.
My eyes are closing, my eyes are opening
My mouth is closing, my mouth is opening.
You are waiting with your red promises.
My sex is closing, my sex is opening.
You are singing and offering : the way in.
My life is closing, my life is opening.
You are here.
LA CONJUGACIÓN DEL PARAMECIO
Esto no tiene
nada que ver
con la propagación
La especie
como muchas otras
(entre las criaturas más pequeñas)
se perpetúa
por fisión
(y esta especie
es muy pequeña
la siguiente en orden
a la ameba, la iniciadora)
El paramecio
entonces, consigue
la inmortalidad
dividiéndose
Pero cuando el paramecio
desea renovación
fuerza un gozo diferente
esto es lo que
hace el paramecio:
El paramecio
se acuesta junto
a otro
paramecio
Lentamente inexplicablemente
se produce
el intercambio
donde
algunos pedazos
del núcleo de uno
se intercambian
por algunos pedazos
del núcleo
del otro
Esto se llama
la conjugación del paramecio
THE CONJUGATION OF THE PARAMECIUM
This has nothing
to do with
propagating
The species
is continued
as so many are
(among the smaller creatures)
by fission
(and this species
is very small
next in order to
the amoeba, the beginning one)
The paramecium
achieves, then,
immortality
by dividing
But when
the paramecium
desires renewal
strength another joy
this is what
the paramecium does:
The paramecium
lies down beside
another paramecium
Slowly inexplicably
the exchange
takes place
in which
some bits
of the nucleus of each
are exchanged
for some bits
of the nucleus
of the other
This is called
the conjugation of the paramecium.
PARA MI HIJO
Desciendes de poetas, reyes, arruinados, predicadores,
fracasados por opción, constructores de ciudades, vendedores,
los grandes rabinos, los reyes de Irlanda, tenderos de
lencerías descuidadas, hermosas mujeres de las canciones,
magníficos jinetes, padres tiránicos en la orilla del
océano, madres occidentales mirando al oeste lejano
desde sus ventanas,
las familias que escapan apresuradas en la noche cruzando el mar;
las torres circulares de los célticos atardeceres violetas,
los enfermos, los radiantes, los voladores, hombres arrojados
/ del pueblo,
el hombre sobornado por sus primos para que no entre al pueblo,
maestros, el cantor de los viernes por la noche, los periódicos
sensacionalistas,
mujeres fuertes estrechando tiernas relaciones, la niña
judía que va a la escuela parroquial, los chicos
compitiendo con sus veleros sobre los Lagos helados,
la mujer que inmóvil frente al diamante en la vitrina
de terciopelo dice: “Maravilla de la naturaleza”.
Como todos los hombres,
desciendes de cantantes, de ghettos, de hambrunas,
guerras y rechazo de guerras, hombres que alzaron aldeas
convertidas en nuestras ciudades solares, estudiantes,
revolucionarios, marejadas de edificios, periódicos del mercado,
un sastre pobre en un cuarto sombrío,
un hombre del desierto, el héroe de las minas, el astrónomo, una
mujer pálida que enseña piano hora tras hora con su muñeca
acalambrada,
como todos los hombres,
no has visto la cara de tu padre
pero el canto, costa de los cielos, por siempre te lo evoca, en sueños,
donde sea que encuentres un hombre haciendo de padre, padre
en medio de nuestra luz, en medio de nuestra oscuridad,
y en tu yo integrado contigo mismo y con los otros,
tus ancestros las estrellas.
FOR MY SON
You come from poets, kings, bankrupts, preachers,
attempted bankrupts, builders of cities, salesmen,
the great rabbis, the kings of Ireland, failed drygoods
storekeepers, beautiful women of the songs,
great horsemen, tyrannical fathers at the shore of ocean,
the western mothers looking west beyond from
their windows,
the families escaping over the sea hurriedly and by
night–
the roundtowers of the Celtic violet sunset,
the diseased, the radiant, fliers, men thrown out of
town, the man bribed by his cousins to stay out of
town, teachers, the cantor on Friday evening, the
lurid newspapers,
strong women gracefully holding relationship, the
Jewish girl going to parochial school, the boys
racing their iceboats on the Lakes,
the woman still before the diamond in the velvet
window, saying “Wonder of nature.”
Like all men,
you come from singers, the ghettoes, the famines, wars
and refusal of wars, men who built villages
that grew to our solar cities, students, revolutionists, the
pouring of buildings, the market newspapers,
a poor tailor in a darkening room,
a wilderness man, the hero of mines, the astronomer, a
white-faced woman hour on hour teaching piano
and her crippled wrist,
like all men,
you have not seen your father’s face
but he is known to you forever in song, the coast of the
skies, in dream, wherever you find man playing
his part as father, father among our light, among
our darkness,
and in your self made whole, whole with yourself and
whole with others,
the stars your ancestors.
DENISE LEVERTOV
HABLANDO AL DOLOR
Ah dolor, no debo tratarte
como a un perro sin hogar
que llega a la puerta de atrás
por un hueso pelado, una costra de pan.
Debo confiar en ti.
Debo llevarte con paciencia
hasta la casa y darte
tu propio rincón,
un felpudo gastado
para que te acuestes,
tu propio plato de agua.
Piensas que te ignoro
viviendo en mi portal.
Anhelas un lugar verdadero listo
antes del invierno. Necesitas
tu nombre,
tu collar y tu medalla. Necesitas
el derecho de alejar a los intrusos,
de hacer
de mi casa la tuya
y tuya mi persona
y a ti mismo
mi propio perro.
TALKING TO GRIEF
Ah, grief, I should not treat you
like a homeless dog
who comes to the back door
for a crust, for a meatless bone.
I should trust you.
I should coax you
into the house and give you
your own corner,
a worn mat to lie on,
your own water dish.
You think I don’t know you’ve been living
under my porch.
You long for your real place to be readied
before winter comes. You need
your name,
your collar and tag. You need
the right to warn off intruders,
to consider my house your own
and me your person
and yourself
my own dog.
ANHELO
Torcer el cuello del cisne, buscando
un pequeño lenguaje de gotas de sangre.
Cómo hablar de la sangre, el cielo
está empapado con ella.
Un pequeño lenguaje
de rocío, entonces.
Se seca.
Un lenguaje
de hojas bajo los pies.
Las hojas sobre el árbol, hablan
temblando. Los álamos
tiemblan y hablan
si te acercas a ellos.
CRAVING
Wring the swan’s neck, seeking
a little language of drops of blood.
How can we speak of blood, the sky
is drencher with it.
A little language
of dew, then.
It dries.
A language
of leaves underfoot.
Leaves on the tree, trembling
in speech. Poplars
tremble and speak
if you draw near them.
ÚRSULA LE GUIN
PARA LA CASA NUEVA
Que esta casa se llene con olores de la cocina
y con sombras y juguetes y nidos de ratones
y rugidos de furia y cascadas de lágrimas
y hondos silencios sexuales y sonidos
de origen misterioso nunca explicados
y tesoros y regalos y miles de deshechos
y un flujo como un viento cálido pero más lento
soplando las hojas de los árboles y libros y años
de pez de la vida de un niño revoloteando plateados
rápido, rápido en la lenta ráfaga incesante
que ondula las cortinas un momento
todos esos años desde ahora, hacia atrás.
Que puedan los umbrales y los marcos bendecidos
bendecir a cada paso.
Que puedan los techos pero no los cuartos conocer la lluvia.
Que las ventanas conozcan claramente
la rama y la flor del manzano.
Y que podáis estar en esta casa
como la música está en el instrumento.
FOR THE NEW HOUSE
May this house be full of kitchen smells
and shadows and toys and nests of mice
and roars of rage and waterfalls of tears
and deep sexual silences and sounds
of mysterious origin never explained
and troves and keepsakes and a lot of junk
and a flowing like a warm wind only slower
blowing the leaves of trees and books and the fish-years
of a child´s life silvery flickering
quick, quick in the slow incessant gust
that billows out the curtains a moment
all those years from now, ago.
May the sills and doorframes
be in blessing blest at every passing.
May the roof but not the rooms know rain.
May the windows know clearly
the branch and flower of the apple tree.
And may you be in this house
as the music is in the instrument.
ADRIANNE RICH
NOCHES Y DÍAS
Una y otra vez se encienden las estrellas
los jacintos se alzan como llamas
en los baldíos barridos por el viento
a mitad del alto Broadway
donde los desolados buscan la luz del sol
los días se mezclan y fluyen en años
mientras los ríos arden y se hielan
y me pregunto y te pregunto
qué visiones habrán de reclamarnos
cuáles sostendremos
cómo seguiremos vivas
cómo nos tocaremos, qué sabremos
y habremos de decirnos mutuamente.
Las imágenes se forman y esfuman en mi mente:
caminamos por una ciudad
de la que huiste, volviste y vuelves todavía
a la que vi una vez tras la escarcha del invierno
años atrás, antes de conocerte,
antes de conocerme.
Caminamos por calles que sabes de memoria desde niña
calles que has gastado y borrado en sueños:
portales con arabescos, árboles, estatuas del siglo XIX.
Vamos de la mano así que puedo verlo
todo como tú lo ves
te sigo en tus sueños
tu pasado, los lugares
que ninguna de nosotras puede explicar a nadie.
Estamos paradas en el viento
de una playa vacía, la embestida del oleaje
me habla de Point Reyes, o quizás alguna costa
al norte del Pacífico que ninguna vio.
En la fina niebla espectral nuestro cabello
es gris como el mar,
quien nos viera desde lejos diría que somos dos ancianas
espíritus del mar, quizás, o hermanas del rocío
pero juntos nuestros pechos empiezan a cantar
tus ojos sobre mi boca.
Me despierto temprano
en una cama que compartimos por años
me quedo mirando tu inocente, sagrado sueño
como si fuera la primera vez.
Hemos estado juntas tantas noches y días,
este día no es inusual.
Camino hacia una ventana que mira al este, levanto las persianas;
la ciudad que nos rodea está inmóvil
en la mañana clara de octubre
envuelta en su luz indestructible.
Una y otra vez se encienden las estrellas
los jacintos se alzan como llamas
en los baldíos barridos por el viento
a mitad del alto Broadway
donde los desolados buscan la luz del sol
los días se mezclan y fluyen en años
mientras los ríos arden y se hielan
y me pregunto y te pregunto
qué visiones habrán de reclamarnos
cuáles sostendremos
cómo seguiremos vivas
cómo nos tocaremos, qué sabremos
y habremos de decirnos mutuamente.
NIGHT AND DAYS
The stars will come out over and over
the hyacinths rise like flames
from the windswept turf down the middle of upper Broadway
where the desolate take the sun
the days will run together and stream into years
as the rivers freeze and burn
and I ask myself and you, which of our visions will claim us
which will we claim
how will we go on living
how will we touch, what will we know
what will we say to each other
Pictures form and dissolve in my head:
we are walking in a city
you fled, came back to and come back to still
which I saw once through winter frost
years back, before I knew you,
before I knew myself.
We are walking streets you have by heart from childhood
streets you have graven and erased in dreams:
scrolled portals, trees, nineteenth-century statues.
We are holding hands so I can see
everything as you see it
I follow you into your dreams
your past, the places
none of us can explain to anyone.
We are standing in the wind
on an empty beach, the onslaught of the surf
tells me Point Reyes, or maybe some northern
Pacific shoreline neither of us has seen.
In its fine spectral mist our hair
is grey as the sea
someone who saw us far-off would say we were two old women
Norns, perhaps, or sisters of the spray
but our breasts are beginning to sing together
your eyes are on my mouth
I wake early in the morning
in a bed we have shared for years
lie watching your innocent, sacred sleep
as if for the first time.
We have been together so many nights and days
this day is not unusual.
I walk to an eastern window, pull up the blinds:
the city around us is still
on a clear October morning
wrapped in her indestructible light.
The stars will come out over and over
the hyacinths rise like flames
from the windswept turf down the middle of upper Broadway
where the desolate take the sun
the days will run together and stream into years
as the rivers freeze and burn
and I ask myself and you, which of our visions will claim us
which will we claim
how will we go on living
how will we touch, what will we know
what will we say to each other.
PODER
Viviendo en los sedimentos terrestres de nuestra historia
Hoy una excavadora reveló entre los flancos desmenuzados
/ de la tierra
una botella ámbar perfecta cien años de edad
remedio para la fiebre o la melancolía un tónico
para vivir sobre la tierra en los inviernos de este clima
Hoy estuve leyendo sobre Marie Curie:
debió saber que sufría de un mal radioactivo
su cuerpo bombardeado durante años por el elemento
que había purificado
Parece que negó hasta el fin
el origen de las cataratas de sus ojos
la piel agrietada y supurante de las yemas de sus dedos
hasta que ya no pudo sostener un tubo de ensayo o un lápiz en
/ las manos
Murió una célebre mujer negando
sus heridas
negando
que sus heridas provenían de la misma fuente que su poder
POWER
Living in the earth-deposits for our history
Today a backhoe divulged out of a crumbling flank of earth
one bottle amber perfect a hundred-year-old
cure for fever or melancholy a tonic
for living on this earth in the winters of this climate
Today I was reading about Marie Curie:
she must have known she suffered from radiation sickness
her body bombarded for years by the element
she had purified
It seems she denied to the end
the source of the cataracts on her eyes
the crack and suppurating skin of her finger ends
till she could no longer hold a test-tube or a pencil
She died famous woman denying
her wounds
denying
her wounds came from the same source as her power
JUDY GRAHN
LOS SENTIDOS EN LA FORMA
El interior del museo Indio de Arizona
es fresco. Una mujer está parada frente al mostrador
vendiendo sus objetos familiares. “Soy una Pima”
dice. “Hemos estado siempre aquí.
La gente dice, ¿dónde fueron los Anasazi?
Pero nosotros estamos aquí, no partimos nunca.
Fuimos campesinos siempre.
Nos prometieron agua para nuestras huertas,
pero ellos se la están llevando. Mi hija
hizo los cestos; sólo a las niñas se les enseña
cómo hacerlo. Mi hijo hizo este morral”.
Palmea la pequeña bolsa de cuero suave,
espesa con tupidos adornos de cuentas, amarillas,
y azules, rojas y blancas. El diseño: nubes,
un pájaro, un hombre, la tierra.
“Esta pintura cuenta una historia”, dice.
Sus ojos negros mirando adentro y afuera.
“Nadie que compre esto lo entenderá–
los sentidos en la forma. Lo que es
realmente valioso”. Nubes. Un
pájaro. Un hombre. La tierra. Sus dedos
palpan las cuentas. “Hay una historia aquí.
Lleva tres días y tres noches contarla”.
THE MEANINGS IN THE PATTERN
The interior of the Arizona Indian museum
is cool. A woman stands at the counter,
selling her family wares. “I am a Pima”,
she says. “We have always been here.
People say, where did the Anasazi go?
But we are right here, we never left.
We were farmers, always.
We were promised water for our garden,
now they are taking it. My daughter
made the baskets; only girls are taught
to do it. My son made this pouch.”
She pats the small soft leather purse,
thick with close beading, red and white,
yellow and blue. The design: clouds,
a bird, a man, the earth.
“This picture tells a story”, she says.
Her black eyes looking inward and outward.
“No one who buys this could ever understand–
the meanings in the pattern. What it is
really worth.” Clouds. A
bird. A man. The earth. Her fingers
feel the beads. “There is a story here,
it takes three days and nights to tell it.”
OLGA BROUMAS
HAY GENTE QUE NO EXPLORA
EL INTERIOR DE LAS FLORES…
Sandra Hochman
Con el límpido
especulum plástico, transparente
y ya inserto, rosado como el carapacho
convexo de un camarón, linterna en mano, yo
te guío
en la pequeña
catedral de mi concha. La luz
inesperada te encandila. Esta carne, mi querida, siempre
invisible como el húmedo
costado de las piedras, el hemisferio
oculto de la luna, te sorprende
con su brillo, la pequeña
cúpula, exacta
miniatura de Santa Sofía
con su anillo de ventanas abiertas
al Sol Mediterráneo.
Un lenguaje femenino tendría
tantos sinónimos para rosa/lleno de luz/sagrado
como tienen los esquimales
para la palabra nieve. Azorada
cambias la linterna de una
a otra mano, temblando. Una orgía
de velas. Lourdes a mediados de agosto. Una ráfaga
de alientos audibles, un desborde
sagrado, y
mira:
una lágrima
se forma en el único ojo, encarnada
y católica. Tú también, mi querida, estás
plegada, límpida
rodeando un templo lleno de luz, acabada
con íconos milagrosos, derramando
sus lágrimas perfectas, en contacto
con los hemisferios ocultos
la cúpula del cíclope,
nuestra luna.
THERE ARE PEOPLE WHO DO NOT EXPLORE
THE INSIDE OF FLOWERS…
Sandra Hochman
With the clear
plastic speculum, transparent
and when inserted, pink like the convex
carapace of a prawn, flashlight in hand, I
guide you
inside the small
cathedral of my cunt. THe unexpected
light dazzles you. This flesh, my darling, always
invisible like the wet
side of stones, the hidden
hemisphere of the moon, startles you
with its brilliance, the little
dome a spitting
miniature of the Haghia Sophia
with its circle of openings
to the Mediterranean Sun.
A woman-made language would
have as many synonyms for pink/light-filled/holy as
the Eskimo does
for snow. Speechless, you
shift the flashlight from
hand to hand, flickering. An orgy
of candles. Lourdes in mid-August. A flurry of
audible breaths, a seething
of holiness, and
behold
a tear
forms in the single eye, carmine
and catholic. You too, my darling, are
folded, clean
round a light-filled temple, complete
with miraculous icon, shedding
her perfect tears, in touch
with the hidden hemispheres
the dome
of our cyclops moon.

Portada de CONTÉSTAME, BAILA MI DANZA, Ediciones Último Reino, Buenos Aires, 1984
María Negroni
(Rosario, Argentina) publicó numerosos libros, entre otros: Arte y Fuga, Cantar la nada, Elegía Joseph Cornell, Interludio en Berlín, Exilium, Objeto Satie y Archivo Dickinson (poesía); Ciudad Gótica, Museo Negro, El testigo lúcido, Galería Fantástica, Pequeño Mundo Ilustrado y El arte del error (ensayo); El sueño de Úrsula y La Anunciación (ficción). Obtuvo la Beca Guggenheim en poesía y el Premio Internacional de Ensayo Siglo XXI, su obra ha sido traducida al inglés, francés, italiano, sueco y portugués.
Islandia (primera edición Monte Ávila Editores, 1994) recibió, por su versión en inglés (Station Hil Press, 2001), el Premio al Mejor Libro de Poesía en Traducción del año del PEN American Center (Nueva York, 2002). Actualmente dirige la Maestría en Escritura Creativa de la UNTREF.
Diana Bellessi
Nació en Zavalla, Santa Fe, Argentina, en 1946. Estudió la carrera de filosofía en la Universidad Nacional del Litoral. A finales de los años sesenta recorrió a pie toda América, a lo largo de más de seis años. En 1972 publicó en Ecuador su primer libro de poemas, Destino y propagaciones. En 1975 regresó a Buenos Aires, y en 1981 consiguió publicar Crucero ecuatorial. Desde muy joven se identificó con las tesis feministas, aunque literariamente siempre ha negado la existencia de una poesía femenina específica. Formó parte de la redacción de la revista Revista Feminaria desde su fundación en el Consejo de dirección. Perteneció también a la redacción de Diario de Poesía hasta 1991 y fue una de las fundadoras de la cooperativa editorial Nusud. Durante dos años trabajó en talleres de escritura en las cárceles de su ciudad de residencia (Buenos Aires). Ha traducido a poetas como Ursula K. Le Guin, Denise Levertov, Adrienne Rich y Olga Broumas. En 1993 consiguió la beca Guggenheim en poesía, y en 1996 la Beca Trayectoria en las Artes de la Fundación Antorchas. Reside en la ciudad de Buenos Aires, trabajando en formación y supervisión literaria. En 2004 obtuvo el Premio Konex – Diploma al Mérito en la disciplina Poesía: Quinquenio 1999 – 2003, otorgado por la Fundación Konex. Fue galardonado nuevamente con el mismo premios en 2014, esta vez por el Quinquenio 2009-2013. En 2009, la editorial Adriana Hidalgo publicó su obra reunida: Tener lo que se tiene. En 2011 ganó el Premio Nacional de Poesía.
Editorial Bajo la luna: bajo la luna/ editorial IG: @editorialbajolaluna
Editorial Salta el Pez: https://www.saltaelpez.com/ IG: @saltaelpez